Menú Embajada, en Deluz

Deluz recupera sus orígenes, lo que siempre hicimos desde que abrimos nuestras puertas por primera vez en 1956: tener el jardín siempre recién segado para que lo admires mientras hueles alguno de los 527 rosales que crecen o mientras pierdes la mirada entre la lantana naranja y el violeta de la bugambilla.

Recibir con los brazos abiertos cuando suena el ‘toc-toc’ de la puerta, recoger los abrigos con calma, acompañarte hasta la biblioteca con la chimenea encendida. Abrimos una botella de champán bien fría con unos blinis recién hechos para que los untes la cuchara de nácar con caviar bien frío en la caviarera de los años cuarenta de Lalique, el joyero de cristal. Caviar y champán para arrancar. Y luego, foie trufado con una tosta melba como lo hacían en Maisons-Laffitte en los cincuenta cuando el foie era una cosa lejana, como un vino de Jurançon hecho con uvas secadas con la corriente de aire que baja del Pirineo hasta llegar a los balcones de Pau; uno de esos vinos que, cuando lo pruebas, te cambia la cara.

Pasar al comedor para empezar la cena. La mesa puesta, el papel pintado de la pared como el de la Casa Blanca —lo tenemos igual que ellos desde 1959, y si no os lo creéis, pinchad en este link—. Podría haber sido la mítica decoradora y musa de todas las revistas Iris Apfel, que ha trabajado con nueve presidentes en la Casa Blanca, pero fue el famoso Paco Muñoz a finales de los cincuenta, cuando decoró el comedor de Deluz desde su estudio Casa&Jardín.

La minuta

Te hemos preparado lo que para nosotros es lo más rico, lo que llevamos sirviendo estos 70 años y lo que siempre ha gustado. En los cincuenta, en los sesenta, en los setenta, en los ochenta, en los noventa y, ahora, en los dos miles. Tenemos la casa y la mesa lista para vosotros para que quede en el recuerdo como uno de esos días de no olvidar.

Crema de langosta del Cantábrico, la reina de los mares, la que tiene el sabor mas sutil y mas intenso de todos los mariscos, con un medallón de langosta “chaud-froid” de los de los libros del cocinero y escritor culinario Escoffier. Vino blanco del Loira, chenin blanc, olores a la ruta del los castillos del Loira. Vajilla inglesa de 1880. Bonita y con mucha historia por delante. Cubiertos de plata de Ercuis que llevan desde 1888 en París abasteciendo casas de todo el mundo.

Bandejas de plata con lomos de lenguado con salsa al champán, para que te lo sirvas tú mismo como se hace todavía en las embajadas, en los salones con papeles pintados. Con guarniciones de cuatro colores y veinte sabores. Y seguimos con el vino del Loira.

Cocinamos todo ese día, para ti y para tus amigos, o para ti y tus invitados. No hay nada preparado con antelación. Todo se hace pensando en ese instante.

Asamos una pintada rellena al momento cuando os empecéis a sentar para que salga en su punto cuando toca. La enseñamos para luego trincharla y para que sintáis el aroma que embriaga el comedor. Para nosotros es la carne más sabrosa que existe; por algo los italianos la llaman “Faraona”. Con una salsa de foie que se deja untar con patatitas y avellanas risoladas a fuego fuerte y luego lento, con un flan de setas y con unos champiñones de París, torneados como en los viejos tiempos y cocinados al Oporto.

Con la pintada, un Gran Reserva por los que uno perdería la cabeza: Cerrado del Castillo de Cuzcurrita de 2011, con dos años en barrica y tres en botella. Más que redondo, como vino está tan rico que siempre hemos pensado que es el mejor vino que hemos probado en nuestra vida. Será por el mimo con que está hecho y por las uvas que llevan cultivándose en una hectárea alrededor del castillo de forma totalmente natural, sin ningún tipo de añadidos.

Y como colofón, tarta fina de hojaldre hecho a mano con manzana caliente y horneada al momento, acompañado de helado de vainilla. Solo queda el café, de Yirgacheffe (Etiopía) y de comercio justo, con mignardises de chocolate, cacao y café para acompañar la tertulia.

Reserva Deluz para ti

Este Menú Embajada es algo tan especial que, por eso, solo tenemos esto en nuestra oferta gastronómica. Queremos compartir lo que sabemos hacer bien y lo que hacemos con mucho mimo. Que lo disfrutes con tus mejores amigos, con tu familia, con tus clientes más especiales que ya son tus amigos, con tus compañeros de trabajo que ya son tu familia. Para que la vida deje una noche o un mediodía con recuerdos de momentos Deluz, los que nos gusta preparar y que disfrutaréis tanto como nosotros organizándolos.

Dinos cuántos sois y cuándo os gustaría venir a Deluz a probar el menú Embajada y nos pondremos en contacto contigo